martes, 6 de mayo de 2008

Las condiciones naturales



Patillal es una población pequeña ubicada al norte del departamento del Cesar. Hace parte del valle de las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta. Seguramente, fue uno de los territorios rancheados y extirpados con sangre a los indígenas que se vieron obligados a remitirse a las serranías.


Está sujeto a las rigurosidades impuestas por el ciclo de las lluvias y los vientos Alisios, hecho que condicionó con gran fuerza la estructura de la vida de la gente, su personalidad, su paciencia imperturbable y su esperanza, renovada cada año con el vapor aromático de las primeras gotas de los aguaceros de marzo.

Su clima, al igual que el suelo, no es húmedo. Aún así, las familias no tuvieron impedimento para transformar su entorno de acuerdo a sus propias concepciones del mundo que debía rodearlos, dándole al ambiente un aire ajeno que se volvió cotidiano.

Las condiciones que impuso la naturaleza también reprodujeron los rebaños de miles de ovejas que formaban, hasta mediados del siglo XX, una gran mancha blanca en la plaza central, a la cual siempre se le llamó "La Sabana". Éste es un espacio amplio que sirvió de escenario a los paseos que daban las señoritas guiadas por el brillo de la luna y al esparcimiento del perfume de los primeros acordes en guitarra de numerosas canciones, en el momento, inéditas.

Cada familia tenía un rebaño que podía sobrepasar los mil animales que balaban silvestres por los montes. Al atardecer, regresarían al corral de varetas de la casa respectiva. Las ovejas no se vendían, se usaban como pago a los trabajadores y como alimento para la casa.



Patillal fue fundado por María Antonia de Nieves de Maestre, quien tuvo un hato en la zona que encargó a sus hijos no vender nunca. Ha sido, desde entonces, una región ganadera y el hogar de una gran familia.

La carne de ganado se intercambiaba por bastimento traído de Atánquez y de La Mina, que son poblaciones más cercanas a la Sierra Nevada de Santa Marta y, por tanto, de un clima diferente. De Atánquez han llevado a Patillal dominico, que es un plátano pequeño y muy dulce, aguacate; batata y malanga, que son tubérculos; guineos serranos y panela y alfandoque.

Algunos habitantes de Patillal viajaban a Riohacha a llevar madera de Brasil, que sería vendida en Estados Unidos. De este producto se obtenía una tinta roja. El pago se recibía en oro, que sería guardado en las casas en mochilas amarradas de los tarugos donde se colgaban las hamacas.

De Riohacha traían, entre otras cosas, arroz americano, que llamaron “de canillita” porque el grano era largo; ropas, galletas, queso amarillo y jabones. Posteriormente, otros viajaban a Venezuela a transportar ganado y a comprar distintas mercaderías que provenían de Curazao.

El territorio está bañado por varias fuentes de agua. La más cercana de todas es el arroyo La Malena, con sus playones de aguas claras que refrescaron la piel y la garganta, antes de que existiera el acueducto. El agua es filtrada de forma natural por la gruesa arena donde se cavaban cacimbas que, de acuerdo a la Real Academia Española de la Lengua, son: “Hoyos que se hacen en la playa o en el lecho seco de un río para buscar agua potable”.

Cada familia tenía un “paso” o lugar para bañarse y recolectar agua en tinajas que amarraban al lomo de un burro. Las mujeres, que usaban un refajo, se bañaban en “pasos” distintos a los de los hombres.

La otra fuente cercana de agua es el río Badillo, que ha sido el sitio de paseo favorito y ha inspirado muchas de las composiciones vallenatas en aire de paseo. Fue, también, el lugar de trabajo de las lavanderas. Ha sido uno de los principales atractivos turísticos de la zona por ser un sitio propicio para ir a bañarse y disfrutar de unos chicharrones crujientes con yuca o de un almuerzo típico.



El río Badillo tiene un caudal, que se mantiene más o menos estable durante todo el año, a pesar del fuerte verano que calienta y reseca la región en los meses de diciembre a marzo. Por este aspecto, sumado a la belleza del paisaje en el que está incrustado, ha sido objeto de cariño y veneración por parte de los patillaleros.

El agua del río desciende de la Sierra Nevada fría y cristalina. El roce con las piedras produce un murmullo suave que alegra el corazón y tranquiliza el alma, como si le hablara directamente a las fibras de su intimidad.

Los paseos al río eran un escenario de integración de los paisanos. Los niños esparcían el eco de sus voces felices y se hincaban los pies descalzos con la misma desprevención, las mujeres hacían un sancocho conjunto y los hombres se envolvían en una misma conversación.

El verano ha tenido siempre tanta rigurosidad sobre las condiciones naturales, que es un tema que ocupa las conversaciones y las composiciones. Es una espera desalentadora al ver morir el paisaje que alimenta la ganadería y refresca a la región. Pero es también, una alegría que crece con el reverdecer del horizonte y el correr bullicioso de los arroyos, cuando su curso vuelve a estar definido por el agua.

El territorio está rodeado de formas montañosas que predominan en el horizonte. La más cercana y pequeña de ellas es el Cerrito de Las Cabras. Este es un paraje, dominado por cactus, desde el cual se puede observar, a una distancia cercana, la extensión del pueblo y las casas que lo componen. Ha sido un lugar de visita en ocasiones de paseos cortos y en festividades religiosas.



La segunda forma montañosa que se vislumbra desde la puerta de las casas que, en su mayoría, están dispuestas de tal manera que no le dan la espalda, es la Cuchilla La Falda. Esta es una zona más rica en vegetación y de un suelo más fértil. Hasta hace unos cuantos años era habitada por una choza donde vivía un hombre solitario y unas cuantas más de quienes iban a cuidar las rozas que plantaban allá.

La Falda era un lugar propicio para hacer paseos que empezaban en la madrugada y terminaban en la tarde. El recorrido en un sentido podía durar una hora. Los patillaleros iban en grupos numerosos, pasaban el día extasiados en el paisaje, al son de la conversación y almorzaban en su cima.

La naturaleza, también regaló a los patillaleros frutas de árboles y arbustos silvestres, que hicieron las caminatas y los baños en el río y los arroyos más dulces. Así, se pueden contar candungas, perehuétanos, pichigüeis y jamanares. En este tema se ahondará al final del blog.

17 comentarios:

JhOnN--->ReTa dijo...
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Dianny dijo...

Hiciste un trabajo maravilloso: por la música, por las fotos, por la narración. Te felicito se nota que fue hecho con AMOR y esfuerzo.

Miguel A. Lacouture dijo...

Lindisimo!!! esta para publicarlo en un DVD ...

carloschar1 dijo...

Es necesario pensar mas en la tierra y en el medio ambiente que acompaña el cesar. Apoyo para la fauna, flora y claro tambien a la cultura, cultivar. felicidades. PX

Julio Cesar dijo...

Excelente; historias, anecdotas, vivencias que dificielmente las volveremos a vivir en nuetro presente.

Julio Cesar dijo...

Que buen reconocimiento a Patillal es el unico pueblo que mas le ha aportado al folclor vallenato alli han nacido el mayor numero de compositores de musica vallenata.

Miriam Daza dijo...

Felicitaciones por ese excelente trabajo hecho con mucho esmero y amor, al leerlo me transporté a esas épocas vividas en ese remanzo de paz, el cual anhelo y tengo la esperanza y fé en Dios volverlas a vivir, como dice el compositor Chiche Maestre: "Mi Patillal quiero ser ese niño que un día ayer tanto corrió con su inocencia de papel que daria yo verlo otra vez". Continua así tienes mucho talento.

Mary Daza dijo...

Aunque el paso de los años nos alejen de las cosas que vivimos, los recuerdos de tu niñez, llena de inocencia y ternura, nunca borraron de tu mente esos momentos maravillosos e inolvidables que viviste en patillal. Felicitaciones pia por tu excelente trabajo. Muchos exitos.

Ricardo Salas Silva dijo...

Es una manera especial de mostrar un sitio, aprovechando la tecnologia disponible y sin olvidar que en el pasado está la razon de muchos de nuestros presentes.

sara elvia dijo...

LA TEMÁTICA Y LA MÚSICA ME LLEVARON CON EMOCION A SENTIR LA NECESIDAD DE CONOCER EL RIO BADILLO. ES UN TRBAJO QUE VALE LA PERNA RECONOCER Y FORTALECER ADELANTE. ANIMO. VAMOS BIEN.
CORDIAL SALUDO. SARA.

La Iguana dijo...

ES UE PATILLAL ES PATILLAL!!!!!

Fátima Ochoa dijo...

Definitivamente PATILLAL ES PATILLAL.

Jorge Socarras dijo...

Me complace mucho ver a patillal esta bien bonito como siempre. Sin duda alguna el pueblo mas chevere del cesar y donde se toma la sopa de chivo mas rica del mundo

myriammindiola dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
myriammindiola dijo...

Muchas gracias por esta narrativa tan completa y sentida de el plueblo que nos dio tantas vivencias inolvidables.

hernan dario hinojosa "nancho" dijo...

corazon, te felicito que excelente trabajo estoy impresionado y medio nostalgico.

es un trabajo profesional e impresionante, espero que eso sea el paso para construir un sitio web oficial sobre nuestro pueblo.

gracias por eso, lastima que no puedo reconocer a los personajes de las fotos antiguas

RODO ARIAS dijo...

Margarita, expectacular trabajo Patillal se merece esto y mucho mas, esto me hizo evocar esos bellos momentos que he vivido en mi patillal.Dios te bendiga. Desde Riohacha un saludo PATILLALERO...

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